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4 de agosto de 2010

Parashat Reé






"Mira: Aquí pongo hoy delante de ustedes, bendición y maldición" Deuteronomio 11:6.







"…una nueva bendición surge cada día, porque el Santo Bendito renueva todos los días la Creación, y cuando la creación se renueva, surge nueva bendición. Por ello se debe elegir uno de los (dos) caminos cotidianamente" (Sfat Emet).

Todo ser humano se encuentra permanentemente frente a una realidad cambiante que le presenta dilemas no siempre fáciles: el bien y el mal, la verdad y la mentira, bendición y condenación, y las reglas que hace poco podrían ser válidas para la toma de decisiones, ya no lo son hoy. El mundo cambia, y junto con él las ideas y las normas. Ni qué hablar de nuevos avances en informática, matemática aplicada y tecnología de telecomunicaciones y los problemas bioéticos provocados por el desarrollo de la ciencia, biotecnologías, las tecnologías reproductivas y el Proyecto Genoma Humano.







A la mayoría de los dilemas cotidianos acudimos pobremente armados y los contestamos casi intuitivamente. Pero, la parashá de esta semana, nos desafía dándonos el derecho del libre albedrío, "la bendición, si oyeren los mandamientos de H' su D-os, que Yo les prescribo hoy, y la maldición, si no oyeren los mandamientos de H' su D-os, y se apartaren del camino que Yo les ordeno hoy, para ir tras dioses ajenos que no han conocido'. Somos nosotros quienes elegimos y al hacerlo, asumimos la responsabilidad por nosotros mismos, pero, también por nuestros semejantes.







¿Qué nos dice el versículo? –que la bendición está en elegir correctamente. Esa es la bendición. La maldición es la actitud incorrecta.







Dañar a la naturaleza nos trae maldición. No sólo nos daña a nosotros, sino también a quienes sin que nosotros los conozcamos y a quienes muy probablemente, no veremos jamás.







La lectura de esta semana está llena de mitzvot y es apenas la primer parte del largo listado que se prolongará por otros 15 capítulos y desde el primer versículo tiende a contestar la pregunta de la parashá de la semana pasada que es: "Y ahora, Israel, ¿qué es lo que H' tu D-os te exige?".







De pronto, nos encontramos frente a nosotros con la posibilidad de elegir, que no parece ser un derecho, sino más bien una obligación.







Le preguntaron al rabino de Kobrin de bendita memoria: ¿Qué es lo más importante que debemos hacer? Y el maestro contestó que lo importante es lo que debemos hacer ahora mismo. Tocar el shofar es muy significativo, pero, hay que hacerlo en Rosh Hashaná; comer matzá es primordial…, pero, en Pesaj. Hoy hay que apartarse del mal –dijo- y lo que podemos reparar hoy, ya no lo podremos hacer otro día (Netivot Shalom, parashat Reé).







Si nos encerramos y aislamos permanecemos en el mundo del ayer. Para saber el hoy del primer versículo de la parashá, nos debemos re-unir a la realidad, a sus problemas tan intrincados y complejos, y sólo así podremos cumplir con el Pacto del Sinaí, siendo relevantes a nuestra época y a nuestro tiempo.







Lo que hacemos en nuestro accionar no influye sólo sobre nuestro pequeño mundo cercano sino también en el mundo globalizado, en la existencia toda.







Ese es el significado de verdadero de una buena elección.







Si nuestras acciones se dirigen "leshem Shamaim", para responder lo que se exige de nosotros judíamente, y seguimos ese manual letra por letra, sabremos introducir el espíritu de nuestra elección en cada rincón de nuestra vida. Podremos evaluar las elecciones grandes y pequeñas, en cada uno de los terrenos de la vida. No elegiremos sólo lo que sentimos es bueno para nosotros o nos produce mayores ganancias o placeres inmediatos, sino, lo que mejorará nuestra vida espiritual (incluyendo temas que parecieran alejados de un dilema judío como la elección de la ciudad y la zona de nuestra vivienda, nuestros amigos, la educación de nuestros hijos), y lo que ayudará que el "otro" esté mejor.







Oír la voz de H' es la bendición por sí misma.


Por ello, las bendiciones concretas no aparecen aquí sino recién en la parashá ki tavó. Moshé enumera aquí 25 de los 613 preceptos, colocando en el centro el de la tzedaká. No en vano Reé es leído o en el plenilunio de Elul o antes que ocurra. A un mes y días del año nuevo. Tzedaká nos salva de la muerte, porque salva a otros de la vida desdichada.







Este shabat leeremos en la Haftará un texto de Isaías 54:11, “¡Pobrecita, afligida, atormentada y sin consuelo! ¡Te afirmaré con turquesas, y te cimentaré con zafiros! Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y toda tu muralla de piedras preciosas. El Señor mismo instruirá a todos tus hijos, y grande será su bienestar.  Serás consolidada en justicia; lejos de ti estará la opresión, y nada tendrás que temer; el terror se apartará de ti, y no se te acercará…"







El profeta habla de Israel como de una mujer pobre y desconsolada y garantiza que sus opresores no triunfarán.







Nuestra parashá inicia con Reé, -observa- una visión de los ojos pero que se eleva a una visión espiritual.  ¿Pudo acaso Moshé mostrar las bendiciones y las maldiciones? Evidentemente no. Pero, el pueblo pudo aprender de la experiencia pasada, del resultado de sus elecciones anteriores, en la familia y en el pueblo.







Pero, no nos engañemos. La elección no es fácil. Hay caminos que comienzan abruptos que parecen infranqueables y finalizan en carreteras pavimentadas y lisas y hay otros que se presentan perfectos, cementados, enjardinados, y perfumados, que en el mejor de los casos llevan a ningún lado y en el peor a estrellarse a gran velocidad.







Reé, nos dice la Torá. Mira el corto plazo y mira el largo. Echa un vistazo con tus ojos bien puestos y sabrás que camino te bendecirá.







Y si te resulta difícil, opta siempre por la tzedaká, el camino de la justicia que es la solidaridad con el prójimo.  

Shabat shalom desde Sión
Rab. Yerahmiel Barylka

Envíenos sus comentarios a yerahmiel@gmail.com


1 de octubre de 2009

47 Parashat Reé

Parashat Reé

Rabino Yerahmiel Barylka

»Cuando en medio de ti aparezca algún profeta o visionario soñador, y anuncie algún prodigio o señal milagrosa,  si esa señal o prodigio se cumple y él te dice: "Vayamos a rendir culto a otros dioses", dioses que no has conocido,  no prestes atención a las palabras de ese profeta o visionario. H' tu D-os te estará probando para saber si lo amas con todo el corazón y con toda el alma.  Solamente a H' tu D-os debes seguir y rendir culto. Cumple sus mandamientos y obedécelo; sírvele y permanece fiel a él" (Devarim 13:2-4)

Ramban, Rabí Moshé ben Nahmán, llamado en español Najmánides, nacido en Gerona, España, en 1194 y fallecido en Israel en 1270, que es  citado en los documentos cristianos como Bonastruc ça Porta, dedica largos razonamientos para explicar la frase "Cuando en medio de ti aparezca algún profeta o visionario soñador". Habla acerca de la persona que se auto titula "naví" –profeta. Esas personas que dicen que H' les habló cuando estaban despiertos y que les envío a cumplir alguna misión. Ramban, dice que es posible que el versículo sugiera incluso alguna verdad, como que en el espíritu de algunas personas cabe la posibilidad de predecir el futuro. Que ni sabe de dónde obtiene esa capacidad, pero que de todas maneras le llega ese espíritu que le dice que sucederá tal o cual cosa. En su época, los filósofos árabes le llamaban con título sacerdotal, sin explicarse cómo era eso posible, aunque veían que los anuncios se cumplían total o parcialmente. A partir de allí, Ramban se extiende sobre consideraciones idiomáticas respecto a los conceptos "ot" –señales, indicaciones,  "moftim" – prodigios, maravillas,  fenómenos, "pele", portentos, magias… usando diversos ejemplos del uso de estos términos a lo largo de las Escrituras. Pero, en el comentario del mismo versículo, Ramban es más que categórico, adelantando lo que el texto de la parashá dice a continuación. En el caso que una persona afirme que "Soy el profeta enviado para que rindan pleitesía al ídolo pagano éste o aquel, y la señal es que mañana llegará una manga de langosta, o de saltamontes u orugas, o si enviara al piso su bastón y se hiciere cocodrilo", será un falso profeta pese a que se cumplan sus señales, sus milagros, sus anuncios, sus profecías, sus pronósticos y sus augurios. Por si eso fuera poco, Ramban nos remite a Sanedrín 90 a, también al caso en el que el profeta no hable en nombre de dioses ajenos, sino concretamente en el Sagrado Nombre de H', y si invitara a  rendir pleitesía a algún dios ajeno así sea durante una hora, no se le debe oír. Y, eso, lo sabemos -continúa el sabio-, desde el Éxodo que fue un hecho real y no una ilusión, ni una imagen, pues H´ es el dueño y señor del Universo. Y que en la Revelación de Sinaí nos ordenó cara a cara,  seguir esa senda de no prosternarnos ante ninguno excepto ante El, bendito sea.

¿Cuál es el contexto de este comentario tan detallado, del cual aquí presentamos sólo un breve y conciso extracto? Ramban, fue la mayor autoridad rabínica de su época. Fue filósofo, talmudista y cabalista. Ejerció la Medicina y admiraba a otro médico y filósofo, con quien a veces no estaba de acuerdo, al gran maestro RambamMaimónides. Ramban, autor del comentario al Pentateuco, del que extrajimos nuestras glosas, que fue escrito en Israel, escribe su exégesis después de su traumática experiencia que le provoca la salida de España. Conocemos a Ramban por sus obras didácticas como  Igueret Hakodesh ("Epístola de la santidad"), dedicada a dos de sus hijos, y Torat Haadam ("La Ley del hombre"), pero no debemos olvidarnos de  su actuación en la controversia pública que tuvo lugar en 1263, en Barcelona, en presencia de Jaime I de Aragón y de san Ramón de Peñafort,  un religioso dominico, canónigo, confesor del rey.

Ramban, defendió el judaísmo y refutó el cristianismo frente al converso Pablo Christiani.

Como consecuencia de su actuación Ramban fue desterrado y en el año 1267 llegó a Eretz Israel, donde escribió  su comentario sobre la Torá. Permaneció algún tiempo en Jerusalén, que encontró devastada, y pronto se estableció en Aco. Murió en 1270, a la edad de 76 años. Sus restos reposan en Haifa. En base a la experiencia de esta controversia religiosa, la Iglesia publicó una colección de citas malversadas y falsificadas de los Midrashim y del Talmud, empleada como guía por los participantes cristianos en las controversias cristianas.

Las primeras controversias religiosas con participantes judíos son relatadas por el Talmud en los últimos folios del tomo de Sanedrín. Incluso allí aparece una, en forma de preguntas y respuestas, entre Cleopatra y nuestros sabios. Pero, en la Edad Media, las discusiones religiosas se llevaban a cabo de tal modo que el resultado quedaba asegurado de antemano. Los cristianos exigían la participación de los sabios judíos más destacados, pues esperaban que, una vez vencidos, no tendrían otra alternativa que aceptar el cristianismo. En las controversias religiosas de París (1240) se exigió la participación de Iejiel de París.

Es la controversia religiosa de Barcelona (1263) en la que participó Ramban la que lo lleva a interpretar el versículo en forma tan radical como lo hace, dándonos una lección de coherencia en el pensamiento y de valor en la defensa de lo que creía, sabiendo de antemano que después de la participación ya no tendría ningún futuro en la tierra que creía propia. 

Ramban trató en esa controversia los principios de la fe cristiana, la llegada del Mesías y la anulación de los Mitzvot,-los preceptos del judaísmo- y si bien  venció en la polémica, fue perseguido por la Iglesia, especialmente por los dominicos, y en 1267 debió escapar de España.

En la controversia religiosa de Tortosa (1413-1414) doce grandes rabinos, entre ellos el filósofo Iosef Albo deben enfrentarse con la Iglesia y si vemos bien las fechas, podremos asociar qué es lo que sucedió pocas decenas de años después, con la comunidad judía que tanto había aportado al desarrollo y la cultura de la península ibérica.

En nuestra época no vivimos controversias de este tipo. Pero, las mismas se producen constantemente, con otros tonos y con otros objetivos, en la prensa, en la calle, en las universidades. Cada vez que un judío asumido como tal, se encuentra con algún amigo que no conoce el judaísmo sino por medio de los comentarios eclesiales o los mitos heredados de sus ancestros cristianos, es sometido, muchas veces amigablemente, a las mismas preguntas que le hicieran a nuestros sabios hace tantos años atrás. Pero, esos comentarios quedan sin respuesta, porque los judíos no saben hoy día la razón de su ser y no cuentan con elementos de refutación. No conocen el cristianismo, no conocen el Islam, no conocen el judaísmo. No son versados en la Torá ni en el Talmud, no han leído a los pensadores y a los exegetas de nuestro pueblo.

De nuestra parashá podemos, fácilmente, retomar el versículo citado a la cabeza de esta nota y agregarle el pensamiento de Ramban: Alejarse de todos los que promueven a otros dioses y de quienes aún teniendo capacidad de anunciar algunos hechos que vendrán, predican en contra de la Torá y sus principios.

Tampoco está demás aprender un poco mejor nuestro pensamiento para no quedar desairados en la controversias con el ajeno, aunque las mismas sean amigables. Es un antídoto contra la ignorancia y contra la indiferencia.

Shabat Shalom desde Sión,

Rab. Yerahmiel Barylka